sábado, 15 de julio de 2017

HÉROES SEVILLANOS EN 1811


Esta composición de Federico Chueca le fue encargada por el
Círculo de Bellas Artes de Madrid en la conmemoración del
primer centenario de la Guerra de la Independencia. Su muerte, 
el 20 de junio de 1908, la convirtieron en su última obra.
"Los hombres de fama no bajan del cielo, sino que se hacen por medio del valor" (Tito Livio)
En ocasiones la historiografía va relegando al olvido a personajes que destacaron por sus aportaciones a la música, la literatura… o por sus acciones, en muchos casos valerosas. Los historiadores centran su mirada en personajes afamados y en hechos que, por lo general, han venido destacando otros autores anteriores, con todo lo que ello puede llevar consigo de manipulación, intencionada o no, de la historia real.

 
El texto de la lápida transcrito literalmente dice: 
EN HONOR DE DIOS
Y MEMORIA INDELEBLE DEL HEROISMO
CON QUE LOS INVICTOS SEVILLANOS
D. JOSE GONZALEZ Y D BERNARDO PALACIOS
CORONARON SUS SERVICIOS A LA PATRIA
BAJO LA TIRANIA DE NAPOLEON
PREFIRIENDO EL CADAHALSO
A LA MANIFESTACION DE SUS COMPAÑEROS 
EN 9 DE ENERO DE 1811.
DE ORDEN DEL REY
HIZO PONER EL CABILDO CATEDRAL
ESTA LAPIDA
Es lo que ha sucedido con estos dos personajes de la historia de Sevilla en los que hoy centramos nuestra atención: José González Cuadrado y Bernardo Palacios Malaver. Hombres cuya acción fue destacada en su momento, merecedora de grandes elogios y de haber sido recogida por Manuel Chaves Rey (1870-1914), escritor, periodista y cronista de Sevilla, en su obra “Pro Patria. Homenaje a los heroicos hijos de Sevilla don José González Cuadrado y don Bernardo Palacios Malaver”, editada en primera edición en 1893 y en segunda en 1894; de ser exaltada por las autoridades y sus nombres grabados en una lápida que debería recordar por siempre su existencia. Lápida que hoy no se encuentra a la vista en ningún lugar público, al parecer permanece arrumbada en alguna dependencia del Patio de los Naranjos donde estuvo ubicada.
Nos estamos refiriendo a dos héroes que no se pueden considerar anónimos pues, como hemos señalado, su acción fue recogida y reconocida y su comportamiento puedo significar un cambio para la historia, no solo de Sevilla sino de España, pero sí son excluidos de la historiografía oficial, hasta tal punto que, en la actualidad, son prácticamente desconocidos. Mas hagamos un poco de memoria de los hechos anteriores que llevaron a aquella situación.
Representación pictórica del momento de la firma del
Tratado de Fontainebleau
La, desde mi punto de vista, mal llamada “Guerra de la Independencia” pues no dejó de ser una guerra civil entre los partidarios de Fernando VII y los seguidores del rey José Bonaparte impuesto por su hermano Napoleón. Ni creo que tampoco se pueda definir como “invasión” la presencia de las fuerzas napoleónicas en territorio español.
Todo comenzó cuando el día 27 de octubre de 1807 los representantes de los gobiernos de España y Francia firmaron el Tratado de Fontainebleau, mediante el que ambas naciones se comprometían a llevar a cabo la invasión y reparto del territorio de Portugal que se había aliado con Inglaterra. En una de las clausulas de este tratado se contempla el derecho de tránsito y alojamiento de las fuerzas francesas en España. De esa manera el ejército francés ocupó de hecho algunas de las principales ciudades españolas. 
El gran valedor de este acuerdo fue Manuel Godoy, Secretario de Estado de 1792 a 1798 y el hombre que realmente tomaba las decisiones de gobierno en España de 1800 a 1808. 
El príncipe Fernando, hijo de Carlos IV, al conocer los planes  y previendo que su ascensión al trono peligraba, aconsejado por sus seguidores, hostiles a Godoy, encabezó una conspiración contra su propio padre y acabar con el gobierno de Godoy, pero fue descubierto y juzgado en el “Proceso del Escorial”, proceso en el que el príncipe Fernando no dudó en señalar a quienes habían sido sus colaboradores, acusándoles de instigar sus actos. “Estoy my arrepentido del gravísimo delito que he cometido contra mis padres y Reyes”, fueron sus palabras, según los historiadores, con las que pidió perdón y con el objetivo de salvar sus derechos dinásticos para ascender al trono.
Motín de Aranjuez
Manuel Godoy instó a los reyes a abandonar Madrid, dirigiéndose a Cádiz y desde allí a América para, desde allí, seguir gobernando. Antes de que pudieran consumar aquella huída, al tener conocimiento de ella los seguidores del príncipe Fernando soliviantaron al pueblo de Madrid que se levantó contra el rey y Godoy en lo que se conoce como “Motín de Aranjuez”, donde Godoy fue detenido y el rey Carlos IV obligado a abdicar a favor de su hijo Fernando, que ascendía al trono con el nombre de Fernando VII.
 Abdicaciones de Bayona
Ante el temor de que estos cambios pudieran afectar a los acuerdos alcanzados entre Francia y España, Napoleón hizo ir a la familia real española a Bayona. El 1 de mayo de 1808, Napoleón, obligó a Fernando VII a devolver el trono a su padre Carlos IV, quien, a continuación, la cedió a Napoleón. 
José Bonaparte
El día 6 de junio nombraba a su hermano José rey de España. Fernando VII fue retenido en el castillo de Valençay (Francia), donde se dedicó a llevar la cómoda vida de lujo a la que estaba acostumbrado. Mientras, sus seguidores, hicieron posible que su figura apareciera como una víctima de Napoleón y para el pueblo español comenzó a ser “el Deseado”. 
Las actuaciones, tanto de Carlos IV como de su hijo Fernando VII, cediendo la corona de España a Napoleón solo se pueden calificar como la mayor vergüenza que haya podido cometer cualquier monarquía española, y significó la división del pueblo español en dos bandos, los denominados “patriotas” que eran partidarios de Fernando VII, pese a la actitud sumisa adoptada frente al emperador francés y la traición que significó al abdicar sin resistencia; y el bando de los “afrancesados” que esperaban que la nueva dinastía representada en José I Bonaparte viniera a significar una renovación de la vida española con sus ideas liberales y progresistas que apartaran a España de las ideas ultra católicas y conservadoras, aunque para ello estuvieran condicionados al poder de una nación extranjera.
Francisco de Goya dejó para la posteridad una de sus obras
sobre aquel conflicto en el cuadro "La carga de los mamelucos".
En la imagen, en la parte superior el boceto que sirvió para pintar el cuadro definitivo.
 
El 2 de mayo, cuando las fuerzas francesas se disponían a trasladar a Bayona a la infanta María Luisa y al infante Francisco de Paula, hijos de Carlos IV, se originó la primera gran revuelta contra las tropas napoleónicas, acción bélica donde destacó otro sevillano; junto al capitán de artillería Pedro Velarde y Santillana (1779-1808) y el teniente de infantería Joaquín Ruiz y Mendoza (1779-1809), por cierto otro de los grandes olvidados de aquella gesta heroica; el capitán de artillería Luis Daoiz y Torres, a quien su ciudad, Sevilla, sigue rindiéndole homenaje en la actualidad. La mayoría de los demás militares españoles permanecieron en sus cuarteles acatando las órdenes de quien era capitán general del ejército español, Francisco Javier Negrete. Al final terminaron imponiéndose los soldados franceses más disciplinados y mejor armados que aquel grupo de amotinados.
 En la parte superior “Los fusilamientos del 3 de mayo en Madrid” de Goya.
Debajo Joachim Murat al frente del ejército francés en un grabado.
El 3 de mayo, con el consentimiento de los militares españoles de Madrid, Joachim Murat (1767-1815), mariscal del ejército francés llevó a cabo una gran represión que acabó con la vida de todos aquellos civiles que habían sido capturados durante la jornada anterior.
Estatuto de Bayona
El 8 de julio de 1808 se promulga, por parte de Napoleón, el “Estatuto de Bayona”, lo que se puede considerar como primera Constitución española, aunque esto se ha reservado a la Constitución de Cádiz de 1812. Aquel texto establecía un régimen autoritario pero con el reconocimiento básico de una serie de libertades. Su promulgación es, realmente, el origen de la sublevación contra los franceses, pues las clases dominantes no estaban dispuestas a perder sus privilegios los que querían mantener aún a costa de restablecer a Fernando VII en el trono. De esa manera el pueblo español, sumido en su falta de cultura y confiando plenamente en quienes consideraba sus dirigentes fue fácilmente convencido para que se levantara en armas en toda la extensión de España. No se puede olvidar que la mayoría de aquel pueblo estaba deseando cobrarse venganza por los hechos acaecidos los días 2 y 3 de mayo en Madrid. Estos son los antecedentes de aquel alzamiento del pueblo español frente a las tropas napoleónicas, aunque la historiografía haya llenado sus páginas de leyendas y mitos para ensalzar el espíritu de independencia del pueblo español frente al invasor.
 
Retrato de don Nicolás Tap y Núñez de Rendón realizado en Valencia
durante su permanencia en esa ciudad al frente de la Comisaría de guerra.
Aunque la firma de este cuadro se borró la autoría del mismo se atribuye
a Vicente Velázquez Querol (1761-1823), pintor valenciano.
En la actualidad el cuadro se encuentra en los fondos de obras del
Museo de Bellas Artes de Sevilla. 
Centrémonos ahora en lo acontecido en Sevilla, cuyo papel en el bienio 1808-1810 es prácticamente desconocido (me remito a lo expuesto en las jornadas “Cuatro miradas sobre la Guerra de la Independencia. Sevilla y el nacimiento de la Nación Española” organizadas por la Fundación Lara y celebradas en Sevilla con motivo del bicentenario de aquel conflicto, durante los días 4 y 5 de noviembre de 2008, http://www.diariodesevilla.es/ocio/expertos-reflexionan-Sevilla-Guerra-Independencia_0_199780073.html), y lugar de residencia de aquellos dos héroes sevillanos. Desde que la noticia de los hechos acaecidos en Madrid el 2 de mayo llegó a Sevilla y tras conocer la abdicación de los Borbón, padre e hijo, y la designación de José Bonaparte como rey de España, en la ciudad de Sevilla, como ocurrió en toda España, el pueblo se dividió entre partidarios de unos y otros. Instigador de los movimientos populares de finales de mayo de 1808, contra el nuevo régimen impuesto por Napoleón, fue un personaje que firmaba sus escritos con el pseudónimo “Mirtilo Securitano” y que fue conocido como “El Incógnito”. “… en número de nueve mil soldados con sus jefes, ocupasen las plaza de San Francisco. Ocurrió esto durante la noche y, al amanecer, el centro de la ciudad estaba totalmente lleno de tropas y de grupos civiles, muchos de ellos armados. Se emplazó artillería frente al Ayuntamiento, donde estaba reunido en sesión extraordinaria el cabildo municipal, presidido por el asistente. El Incógnito dirigió la palabra al asistente exhortándole a disolver el cabildo municipal como ilegítimo y seguidamente volver a reunirlo, ya como representativo del nuevo régimen y, reconociendo por rey legítimo a don Fernando VII, crear en Sevillas una Junta Suprema de Gobierno de la nación, al margen de la autoridad de Madrid, y con el carácter y título de gobierno verdadero de la nación española, declarar la guerra a Francia, establecer una alianza con Inglaterra y entregar armas al pueblo para luchar contra los franceses…” (Historia de Sevilla, José María de Mena, Segunda edición, 2014. Plaza y Janés, pag. 285). Aquel misterioso personaje no era otro que don Nicolás Tap y Núñez de Rendón, natural de Morón de la Frontera, nacido en 1770 se desconoce el lugar y la fecha de su muerte, y autor, entre otros muchos escritos, de unos apuntes para la Historia de España en los que se narra el levantamiento de Sevilla en 1808.
Tras la batalla de Bailén, 19 de julio 1808, con victoria de las fuerzas anglo-españolas, la guerra contra las fuerzas napoleónicas parecía haber iniciado el camino de la victoria final, mas Napoleón envió nuevos contingentes de fuerzas a España y él mismo hizo su entrada en Madrid el día 5 de diciembre.
El Conde de Floridablanca, pintado por Francisco de Goya 
La Junta Central Gubernativa bajo la presidencia del conde de Floridablanca, abandonó Madrid y se dirigió a Sevilla donde se instaló en el Alcázar. José Moniño y Redondo había nacido en Murcia en 21 de octubre de 1728 y murió en Sevilla el 30 de diciembre de 1808. Se cuenta que cuando llegó a Sevilla fue aclamada su presencia y la multitud quitó los caballos de su coche remolcándolo a brazos por las calles en señal de entusiasmo hasta el Alcázar donde quedó hospedado. Tras su fallecimiento fue enterrado en la catedral hispalense.
Tras la batalla de Ocaña donde las tropas francesas alcanzaron el triunfo sobre las anglo-españolas, el ejército francés marcharía hacia Sevilla lo que significó la huida de la Junta General hacia Cádiz. El ejército francés, al frente del que se encontraba el rey José Bonaparte, estaba mandado por los mariscales Edouard Mortier y Claude Victor Perrin, acompañados por el general Horace Sebastiani.
Nicolas Jean de Dieu Soult, Duque de Dalmacia 
El día 1 de febrero hicieron su entrada en Sevilla las tropas francesas bajo el mando del Mariscal Nicolas Jean de Dieu Soult, Duque de Dalmacia sin prácticamente oposición ninguna. Como hemos señalado la Junta había salido hacia Cádiz y todos aquellos que movían las revueltas del pueblo contra los franceses también abandonaron la ciudad. Es de destacar el enorme interés que el mariscal Soult demostró por las obras pictóricas que se encontraban en las iglesias y edificios sevillanos no dudando en utilizar el robo y saqueo de las mismas. En el Alcázar sevillano se encontraban más de 150 obras pictóricas preparadas para su envío a Francia, obras que en su mayoría no han sido devueltas a Sevilla, encontrándose enriqueciendo los fondos de museos franceses y de otras ciudades españolas.
Eso no fue óbice para que el pueblo sevillano conspirara, soterradamente, contra las fuerzas francesas, que llevó a que se produjeran algunos incidentes en la ciudad. Es aquí donde aparece la figura de nuestros dos héroes sevillanos al formar parte de uno de aquellos grupos conspiradores. Don José González Cuadrado, escribano, en el que destacaba su repulsa hacia los franceses ya desde 1808 y don Bernardo Palacios Malaver, de oficio batihoja (batidor de oro y plata). Ambos formaban parte de una conspiración para levantarse en armas frente a los franceses. Mas fueron denunciados por un oscuro personaje apodado “Pantalones” al servicio de los franceses. Denuncia que sirvió para que el jefe de policía sevillano, Miguel Ladrón de Guevara, un afrancesado, ordenara su detención, hecho que se llevó a cabo en Castilleja de la Cueva, desde donde fueron trasladados a la Cárcel Real. Sometidos a interrogatorios repetidos, que podemos imaginar los métodos utilizados en los mismos, mantuvieron en secreto los nombres de quienes formaban aquella conspiración, entre los que había cundido el pánico al conocer su detención. El consejo de guerra celebrado les condenó a muerte. “Su defensor, el abogado don Pablo Pérez Seoane, les visitó en capilla y les aseguró que si daban los nombres de los conjurados el fiscal les garantizaba el indulto, teniendo para ello autorización del mariscal Scoult, pero Palacios Maraver no se dignó contestar y González Cuadrado pronunció estas viriles palabras: Dos hombres nada importan en el mundo y salvan a muchos buenos. Llevados a la plaza de San Francisco el día 9 de enero de 1811, se ejecutó contras los dos valerosos e ilustres sevillanos la pena de muerte en el patíbulo instalado en la plaza de San Francisco. Se les enterró en las parroquias de San Ildefonso y de Omnium Sanctorum de las que eran feligreses, y más tarde, terminada la guerra de la Independencia, se les trasladó a honrosa sepultura en una capilla del Patio de los Naranjos en el muro contiguo a la iglesia del Sagrario” (José María de Mena, obra citada, pags. 289-290). Otros afirman que, ya en el patíbulo, Maraver, que hasta entonces había permanecido en silencio, pronunció la frase: “La muerte es grata por no vivir entre la canalla francesa”. Aquella acción de valor sublime solo está recordada por esa lápida a que hemos hecho referencia, y que permanece arrumbada, una calle y otra inscripción en la iglesia de San Ildefonso. “Nadie es profeta en su tierra” y por los hechos acontecidos en esta ocasión al parecer, en Sevilla, aún menos.
Continuaron los franceses en Sevilla hasta el 27 de agosto de 1812 en que fueron derrotados en la “Batalla del puente de Triana” por las fuerzas combinadas de españoles, ingleses y portugueses, entre las que se encontraba la “Legión de Extremadura” dirigida por John Downie, creador de la misma formada por voluntarios extremeños para apoyar a las fuerzas del Duque de Wellington en la guerra española.  Se cuenta que era portador de la espada de Pizarro. 
Ya ha quedado reflejado mi punto de vista sobre la “Guerra de la Independencia” y la “invasión francesa”, solo me restaría añadir que conocemos bien todos los mitos creados en torno a esta contienda, pero se desconoce la realidad de la misma, lo cierto es que por mucho que se exalte el valor del pueblo español frente a los franceses, la victoria final no hubiese sido posible sin la presencia de las fuerzas inglesas comandadas por el Duque de Wellington, quien, por cierto, se benefició del expolio realizado por los franceses al recibir como “regalo” del rey Fernando VII una colección de más de 150 obras pictóricas que le habían sido requisadas al ejército francés cuando trataban de sacarlas de España.. Un “regalo” del nefasto rey Fernando VII en su retorno  al trono de España y que, con su absolutismo, supuso un retroceso en el avance social y económico del pueblo español. Pero eso es ya otra historia.
María T. Velasco

jueves, 8 de junio de 2017

UN HÉROE PARA EL EJEMPLO


En la imagen creada para rendír homenaje a Ignacio este
parece reírse de quienes huyen asustados, pero nada
más lejos de la realidad, su sonrisa era algo permanente en él.
Actuó en silencio, sin señalar a nadie, sin pedir ayuda,
solo salió en defensa de aquel policía que estaba siendo
atacado por un fanático.

Buscaba palabras para definir a Ignacio Echeverría, el joven abogado, triunfador en otros órdenes de la vida, que ha dado la suya por intentar salvar la de un policía que estaba siendo atacado en el último acto terrorista en Londres. Todos, ahora, lo definen como héroe y sinónimos de esa palabra son: valiente, adalid, paladín, atrevido, temerario, semidiós, superhombre, titán… Palabras, palabras, palabras… esas que nos rodean hasta llegar a bloquear nuestros pensamientos y nuestras acciones. 
De pronto me doy cuenta que estoy cayendo en el mismo error que todos esos políticos, periodistas y otras personas que tratan de convencernos, con ellas, de la bondad de sus ideas. Y son, precisamente, palabras lo que sobran en esta sociedad que nos rodea, donde la hipocresía sabe hacer buen uso de ellas.
Llegan a mi mente, como un soplo fresco, algunas frases sobre el valor:

“Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir… Los valientes ni se enteran de su muerte” (Julio César, emperador romano).
“El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables” (Fenelón, escritor y teólogo francés)
“El valor y la modestia son las virtudes más inequívocas, porque pertenecen a una especie que la hipocresía no acierta a imitar" (Goethe, poeta y novelista alemán)
“El valor no se puede simular, es una virtud que huye de la hipocresía” (Napoleón Bonaparte, gobernante y general francés).
Pero sobre todas ellas recuerdo las leídas en “Corazón”, la obra de Edmundo de Amicis, escritor italiano, en cuyo relato “El incendio” refleja: “Eso es valor, Enrique, el valor del corazón que no razona ni vacila, y va derecho con los ojos cerrados a donde oye el grito de quien se muere”.
Todas ellas, creo, que definen a la perfección la actitud de Ignacio Echeverría, pues no podemos olvidar que lo suyo no han sido palabras sino un acto. Un acto de valentía frente a la actitud de individuos fanáticos con mentes trastocadas e influenciadas por ideas absurdas, cobardes por naturaleza, como los definió Publio Sirio, nacido en Siria y esclavo liberado en Italia:
“Desear la muerte es propio de cobardes”.
Un acto que todos deberíamos ser capaces de imitar en esas o parecidas circunstancias. Él no utilizó palabras para hacer lo que hizo, no requirió la ayuda a sus amigos, obró en silencio. No justificó en ningún momento su proceder. Walter Benjamín, filósofo alemán, en
“Trauerspiel y tragedia" dejó escrito: “En la tragedia antigua, el héroe muere porque en el tiempo consumado no hay nadie que sea capaz de vivir. El héroe muere de inmortalidad”. Algo que se puede deducir de las palabras de la hermana de Ignacio cuando hoy hacía referencia a las consecuencias finales del obrar de su hermano: “algo muy triste y muy duro se está convirtiendo en algo más bonito y muy grandioso”. Ignacio ha entrado en la inmortalidad. Su actuación será recordada durante mucho tiempo, reflejada, posiblemente, en las acciones que muchos políticos, con su característica hipocresía, han dejado entrever en sus palabras sobre los homenajes que pretenden organizar en su memoria.
Hombre de fuertes convicciones personales su manera de actuar estaba en relación a su compromiso con la defensa de los derechos de libertad e independencia y él obró con el valor y la osadía necesarios para defenderlos.
Ahora muchas voces se alzarán, unas para alabarlo, para dignificar su actitud, y en algunos casos hasta para señalar lo que ellos se preocupan por los demás, pero en realidad todo quedan en someras palabras publicadas por unos u otros medios de comunicación; otras para considerarlo un “suicido quijotesco”, la irracionalidad de su obrar, que al final le ha costado la vida, como dijo Emile Auguste Chartier (Alain), filósofo francés:
“El hombre que tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo”.
Frente a aquellos que utilizan las palabras para quejarse, para las mentiras y el engaño, para mostrar con ellas su hipocresía frente a sus actos, sólo me resta decir: hay que rendirse ante la actitud de ese héroe, hay que tratar de imitarlo con todas las consecuencias de esos actos de valentía, y que su acción nos sirva de ejemplo para afrontar la sinrazón del obrar de los fanáticos de turno. Ignacio Echeverría descansa en paz, pues murió defendiendo lo que era su modelo de vida, sólo me queda acompañar a sus familiares en el dolor por esa injusta pérdida. Ignacio vive, y vivirá por siempre, en los corazones de quienes amamos la libertad y la justicia.

María T. Velasco

jueves, 13 de abril de 2017

LA INMENSA JAULA CREADA POR ISRAEL


Para quienes la Historia y la investigación sobre la misma es nuestra pasión no es sorprendente encontrar muchas situaciones que se repiten, aunque en contextos diferentes, a lo largo del transcurrir de los tiempos. Es lo que ha ocurrido con el intento del ser humano de levantar muros y barreras para evitar las incursiones del enemigo o para impedir la salida de sus propios habitantes. Son múltiples los ejemplos de vallas, muros, barreras y otros tipos de construcciones alzadas para separar países o, aún más denigrante, seres humanos.
Desde que levantaron la Gran Muralla China y el Muro de Adriano, son numerosas las construcciones de este tipo que se han erigido a lo largo de la Historia, aunque el más conocido de todos ellos haya sido el Muro de Berlín que fue derribado en 1989, pero otros muros siguen separando a pueblos y aislando a seres humanos a lo largo y ancho del mundo, y aún hoy siguen proponiéndose la construcción de nuevos muros o el refuerzo de los ya existentes, como son el caso de los existentes entre México y EE.UU. o las “jaulas” levantadas por Israel en torno a Gaza y Cisjordania. Otros ejemplos los hay, como son el de Eslovaquia alzado para separar a los romaníes (gitanos); la “Línea verde de Chipre”, que, alzada en 1974, dividió la isla de dos partes y ha terminado por convertirse en frontera entre los grecochipriotas y los turcochipriotas; la “Pared del Sáhara”, un conjunto de ocho muros que se extienden a lo largo de más de 2 700 kilómetros de longitud, cuya construcción fue ordenada por las autoridades de Marruecos en 1980 y que impide a los saharauis el acceso a las zonas más fértiles y productivas del Sáhara Occidental y la zona pesquera de la costa, podríamos seguir poniendo otros ejemplos, pero con esos creo que es suficiente para esta introducción.
Algo que, personalmente, no entiendo cuando hoy vemos como a los políticos de todo el mundo se les llena la boca cuando hablan de “globalización”, pues ese término significa la unión de los pueblos a nivel internacional. A no ser que ellos y quienes mueven los hilos de la economía en el mundo tal término sólo abarque lo relacionado con los intereses productivos y de comercio, sin tener en cuenta a las personas.
Mas en esta entrada voy a centrarme en lo que representa para los habitantes de Palestina y Gaza los muros de la infamia que Israel ha levantado y sigue levantado y las consecuencias de los mismos para todos ellos.

Fue en noviembre del 2000 cuando, el entonces primer ministro de Israel, Ehud Barak aprobó el primer proyecto para la construcción de lo que desde el primer momento dieron en llamar “valla o cerca de seguridad”. El proyecto definitivo se aprobó el 23 de junio de 2002, siendo primer ministro Ariel Sharon , con una longitud aproximada de 730 kilómetros y su construcción empezó de forma inmediata, en plena “Intifada de Al-Aqsa”, provocada por la actitud de Sharon  al visitar la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar sagrado para los musulmanes en Jerusalén. Los enfrentamientos, entre palestinos e israelíes, eran constantes y el primer ministro consideró, como mejor solución, meter en una jaula a todos los palestinos, inocentes o culpables.
El muro, al que los israelíes llaman verja porque unos 630 kilómetros está compuesto de vallas con sensores electrónicos, alambradas de alambre de espinos,… sin tener en cuenta que más de 70 kilómetros del mismo está formado por una estructura de hormigón de más de 7 metros de altura, casi el doble del “Muro de Berlín”, con torres de vigilancia, en todo su perímetro, elevadas a intervalos de unos 300 metros por término medio. Todo el complejo está rodeado por zanjas de hasta cuatro metros de profundidad, zonas de arena fina en la que se marcan las huellas de paso, y caminos asfaltados a cada lado para el tránsito de vehículos de vigilancia. En su conjunto el ancho, lo que los israelíes definen como zonas adicionales de defensa y áreas restringidas, de esta barrera que conforma la jaula en la que permanecen encerrados los palestinos de Cisjordania es de entre 50 y 70 metros por término medio, llegando a alcanzar los 100 metros en algunos puntos. De sus más de setenta puertas o pasos abiertos los palestinos, que cuentan con los permisos oportunos, sólo pueden utilizar poco más de 40.
Por mucho que se quiera presentar, ante la opinión pública mundial, como una valla fronteriza comparándola con otras existentes, su sinuoso trazado, que no se atiene a la “Línea Verde” marcada en el armisticio tras la guerra árabe-israelí de 1948, ni a las fronteras previas a la “Guerra de los seis días”, junio de 1967, y que discurre , casi en un 80%, por territorio palestino de Cisjordania llegando a penetrar hasta 22 kilómetros en algún lugar, lo que conforma son inmensas jaulas en torno a ciudades y pueblos de Cisjordania en las que se mantiene encerrados a sus habitantes
Si bien es cierto que aquella “Línea Verde”, según lo recogido por la Convención firmada entre Egipto e Israel el 24 de febrero de 1949, “no debe ser considerada de ningún modo como una frontera política o territorial, está marcada sin perjuicio de los derechos, reivindicaciones y posturas de ambas partes en el momento del armisticio en cuanto se refiere al arreglo definitivo de la cuestión palestina”. De hecho, en 2003, la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución en la que se exhortaba a Israel a paralizar la construcción de aquel muro y a derribar la parte ya erigía por considerarla ilegal, llegando a recoger que el mismo agudizaba la crisis humanitaria de los habitantes de Cisjordania. Dicha resolución fue remitida a la Corte Internacional de Justicia que, en 2004, dictaminó que dicho muro violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, y hasta el Tribunal Superior de Justicia de Israel ha concluido en varias ocasiones que había que modificar el trazado porque invadía suelo palestino. Ni la resolución de la ONU, por no ser vinculante, ni el dictamen de la Corte Internacional de Justicia, ni los fallos del Tribunal Superior de Justicia de Israel han sido tenidos en cuenta por el gobierno israelí que sigue erigiendo esa barrera en torno a los palestinos.
Se siente respaldado, como lo ha estado desde 1948, por los EE.UU. y más desde que el actual presidente americano, Donald Trump, a los pocos días de su toma de posesión declaraba con respecto a su intención de reforzar el muro que separa México de EE.UU., más o menos con estas palabras: “La gente quiere protección y el muro protege. Lo único que tienes que hacer es preguntar a Israel”, sin tener en cuenta lo señalado anteriormente sobre la ilegalidad del mismo. Aunque es evidente que las declaraciones de este señor vienen siempre presididas por intereses que nada tienen que ver con los derechos humanos, como es el caso de las realizadas a raíz del ataque con armas químicas sobre el poblado de Khan Sheikhouen donde manifestó: “That cannot happen in a civilized world (Eso no puede suceder en un mundo civilizado)”, pero parece mirar para otro lado cuando propone la construcción del muro en la frontera con México tratando de “delincuentes del sur” a los habitantes de ese país, o en el caso de lo que viene sucediendo en Palestina y Gaza, convertidas en enormes jaulas por el estado de Israel, donde sus habitantes “revolotean” entre rejas, alambradas y muros, como pájaros encerrados en ellas, viendo su vida condicionada por mil y una limitaciones que los controlan y esperando, como aquellas aves, a que alguien les suministre su sustento, pues ni siquiera les dejan conseguirlo por ellos mismos.
 
Porque la construcción del “Muro de la Infamia de Israel” para proteger asentamientos ilegales, además de llevar consigo la modificación del paisaje con la demolición de numerosas viviendas y la destrucción de gran cantidad de tierras de cultivo con la desaparición de miles de olivos y otros árboles fundamentales para la supervivencia de los palestinos, además de perseguir otros objetivos que nada tienen que ver con lo manifestado por el gobierno israelí en cuanto a que es simplemente una “Valla de Seguridad”, como ya dejamos señalado en otra entrada de este blog (ver El agua, ¿arma disuasoria y de presión? del 21 de agosto de 2015), ha traído consigo la separación de numerosas familias palestinas, imposibilita la habitabilidad de numerosos pueblos y comunidades, ha separado a muchos agricultores de sus tierras de cultivo y a otros de sus lugares de trabajo, centros de atención médica o educativos; los musulmanes y cristianos, habitantes de Cisjordania, no pueden visitar libremente los santos lugares de Jerusalén u otras zonas de la antigua Palestina; los estudiantes, sobre todo los universitarios, deben enfrentarse todos los día a los puestos fronterizos y de control del ejército israelí para poder llegar a los centros educativos que han quedado al otro lado de la barrera… En pocas palabras, comunidades enteras han quedado atrapadas en esas jaulas conformadas por hormigón, rejas y alambre de espinos. A los palestinos de Cisjordania les espera el mismo futuro que ya están viviendo los de la Franja de Gaza, primero irán siendo aislados entre sí para posteriormente quedar bajo el permanente control del ejército israelí.
 Netanyahu, junto al muro que ellos llaman valla, y la imagen figurada de Tácito
“La ambición de dominio es más ardiente que todas las demás pasiones”, escribía Tácito, historiador, senador, cónsul y gobernador romano, en su obra “Anales” (15, 53, 4).
Y si hemos utilizado el término “jaula” porque entendemos que es la mejor figura retórica para definir la situación de todo el territorio de Cisjordania, para hablar de Gaza entiendo que es asumible la comparación con una cárcel al aire o un recinto zoológico. Un territorio cuya situación actual hemos tratado de analizar en profundidad en otras entradas de este blog, por lo que ahora nos limitamos a recordar algunos de los datos. Gaza es uno de los lugares con mayor densidad de población del planeta, más de 4 200 personas por kilómetro cuadrado, de las cuales unos 900 000 son niños. 1,2 millones de sus habitantes son refugiados producto de los desplazamientos palestinos a raíz de la primera guerra árabe-israelí de 1948. La tasa de desempleo supera el 40%, y llegando casi al 60% entre los jóvenes. Todo el territorio está rodeado por un muro de hormigón de nueve metros de altura que lo separa de Israel. Es el hermano mayor del de Cisjordania, aunque no ha llegado a alcanzar la misma repercusión jurídica a pesar de que sus efectos son mucho más graves, pues encierran en 385 kilómetros cuadrados a casi dos millones de seres humanos, sometidos al bloqueo y la presión de Israel y de Egipto, países colindantes. Bloqueo que se extiende también a su zona marítima, donde Israel no permite faenar a los pescadores más allá de las 3 millas desde la costa (poco más de 5,5 kilómetros). Lo que la convierte, como ha sido denominada en muchas ocasiones como “la cárcel al aire más grande el planeta”, o como nosotros hemos comparado con un parque zoológico al estar sus habitantes privados de cualquier libertad, tanto por parte de los países vecinos como de sus propios gobernantes. Las jaula sólo se la abren para que les entre el sustento y para convertirlos en potenciales consumidores de aquello que les interesa a quienes realmente mantienen un estricto control sobre ellos. Pero no basta que ese muro elevado, recientemente se ha comenzado a construir, por parte de Israel, en la zona colindante con Egipto un muro subterráneo de 65 kilómetros de longitud que irá desde el Mar Mediterráneo, al norte de Gaza, hasta el cruce de Kerem Shalom, en el sur. Su objetivo: acabar con los túneles que se construyen desde Gaza para el contrabando de mercancías, aunque es cierto que también han sido utilizados para la entrada de material bélico, por lo que su profundidad será la suficiente para impedir, o al menos dificultar, la creación de esos túneles. Su coste superará los 800 millones de dólares y está previsto que su construcción finalice en dos años.
Cualquier intento, y los ha habido en tiempos pasados, recordemos las construcción del aeropuerto, de hacerlos avanzar hacia un camino de libertad y de construcción de su propia sociedad, han sido abortados a través de la destrucción, algo que viene sucediendo desde que, en 2006, los representantes del partido político islamita de Hamas ganaron las elecciones. Desde entonces, y periódicamente, causas ajenas al pueblo gazatí han originado la muerte de miles de civiles y la destrucción de numerosas propiedades, para a continuación comenzar de nuevo en un círculo cerrado que parece no tener fin.
Proyecto de isla artificical frente a la costa de Gaza
Queda bien claro, a lo largo de todas las entradas de mi blog donde he abordado el tema de la situación de Gaza, que no culpo solo a una de las partes, Israel, aunque sea el brazo ejecutor de esas destrucciones, y que todos, propios y ajenos, participan de ellas, para a continuación ir presentado nuevos proyectos que no dejan de ser como las golosinas que se le ofrecen, por parte de los visitantes, a los animales encerrados en los parques zoológicos. Es el caso del proyecto que viene aireándose desde hace un año sobre la creación de una isla artificial frente a las costas de Gaza y que ha sido concretado en una propuesta realizada al enviado especial del presidente de EE.UU., Donald Trump, y que cuenta, según las autoridades israelíes con el visto bueno de los gobiernos de Egipto, Jordania y Arabia Saudí, que entre otras medidas que afectan a la esa zona de Oriente Medio, contempla la creación de una isla artificial frente a Gaza con aeropuerto, planta energética y puerto, administrada internacionalmente, sobre el que el gobierno israelí ha alegado que sería la manera de que este territorio tenga conexión económica con el mundo exterior “sin dañar la seguridad de Israel”. Un proyecto cuyo coste, al parecer, alcanza los 5 000 millones de dólares.
No soy analista político ni economista, sólo me pregunto: ¿no sería más factible y económico realizar ese proyecto sobre tierra firme e invertir ese presupuesto en el actual territorio de Gaza? Puesto que solo con levantar las restricciones que hoy se ejercen sobre la reconstrucción de Gaza se conseguirían efectos inmediatos, y se podría unir además los dos territorios que hoy conforman el estado palestino reconocido por las Naciones Unidas desde finales de 2012: Cisjordania y Gaza. Como siempre, todo hace pensar que detrás de esas propuestas no existe un interés real sobre la situación del pueblo gazatí, sino unos intereses comerciales ajenos al mismo, puesto que una población de cerca de dos millones de seres humanos, como hemos señalado, es un mercado potencial muy interesante desde el punto de vista comercial y económico.
Lo que viene a demostrar que los seres humanos son sólo una oportunidad de negocio.

Recuerdo aquella frase que Kennedy pronunció en su discurso frente al muro de Berlín en 1963: “Ante un muro infranqueable, puentes; ante el bloqueo, compromiso; ante el sometimiento, resistencia; ante la opresión, libertad.” Y creo que las mujeres palestinas e israelíes son las que verdaderamente han entendido este mensaje con respecto a la situación del pueblo palestino y el gazatí. Ellas entienden que el único puente posible es la paz y el diálogo; que frente al bloqueo es necesario un compromiso real y no vanas palabras y posturas encontradas; que la resistencia frente al sometimiento no se ejecuta con más violencia; y que frente a la opresión sólo puede oponerse la libertad, libertad de pensamiento y de creencias. Ellas, al igual que yo, pensamos que ningún ser humano tiene derecho a humillar, torturar, hacer cualquier tipo de daño, el que sea, a otro ser humano. Por ello, cogidas de la mano y como una sola voz, realizaron una manifestación por la paz y el entendimiento entre israelíes y palestinos, recordando aquellas palabras de Martin Luther King: “Hemos sido capaces de volar como pájaros, de nadar como los peces, pero no somos capaces de vivir sencillamente como hermanos”.
Quiero cerrar esta entrada parafraseando a Martin Luther King: “Tengo un sueño: que un día los gazatíes, y los habitantes de Cisjordania, vivan en un territorio unido y libre donde no sean sometidos a la esclavitud de los muros y las rejas”.Y como textualmente él decía: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”. Deseos y sueños que hago míos para los pueblos cisjordano y gazatí.
María Velasco Ramos