lunes, 19 de marzo de 2018

¡Ha muerto un inocente!


Gabriel Cruz Ramírez
¡Ha muerto un inocente! ¡Ha muerto un niño! Y con él ha muerto todo un mundo de proyectos, de sueños, de ilusiones, de juegos, de sonrisas... 
Durante los doce días transcurridos desde su desaparición, detrás de Gabriel, ese era su nombre, se formó una estela como si él fuera una estrella fugaz. Una estela conformada por esos miles de “pescaitos” que aparecieron en gestos de apoyo y recuerdo a Gabriel. 
Esos “pescaitos” que representaban los deseos del niño de ser biólogo, y que no debían desaparecer, como ha pedido su madre. Ellos deberían convertirse en un icono que recordara siempre la figura de Gabriel, su sonrisa. Pero no solamente la de él sino la de todos los niños que han sido y siguen siendo víctimas inocentes de la violencia.
Patricia, su madre, nos ha dejado una lección, en muchos casos malinterpretada o simplemente manipulada. Patricia ha demostrado ser una mujer fuerte y valiente porque perder a un hijo es lo más duro que pueda ocurrir en nuestra vida, más cuando ha sido víctima de la violencia de otro ser humano. Lo más sencillo para ella hubiese sido dejar que brotara libremente el odio y el rencor, pedir venganza… Ella, sin embargo nos está dejando un mensaje, más diría yo: una reflexión. Destaca lo que debe ser importante, su deseo es que la atención se centre en su hijo, y no en su asesina, para que no desaparezcan los sentimientos que florecieron en el corazón de cada uno hacia Gabriel… y a la vez se centren en sus propios hijos pues el asesinato de Gabriel no ha sido, por desgracia el primero ni será el último.
Patricia Ramirez, madre de Gabriel 
Son palabras de Patricia que demuestran unos valores muy definidos y una resilencia que le permite sobrepasar el límite del dolor, de ahí que pida que todo lo acontecido a Gabriel sirva para algo hermoso. ¿Mensaje de perdón hacia la asesina? Yo más bien diría que reflexiones, eso que no ha entendido mucha gente y que les ha llevado a recriminar su forma de actuar llamándola, en algún caso, “rematadamente tonta”. Esas personas deberían reflexionar seriamente, pues, tal vez, los necios y los torpes puedan ser ellos por no entender el mensaje contenido en esas palabras de Patricia. Ella no juzga ni condena, para eso está la justicia. Ella solo quiere que su hijo esté presente y sea algo significativo para todos, para ella quedan sus recuerdos, porque el odio y la venganza no le van a devolver a su hijo ni tampoco van a acabar con la maldad que lleva a cometer esos actos de violencia contra los niños. 
Ella no habla de perdón, ni tampoco olvida. Con su actitud lo que hace es modificar sus sentimientos en algo más reflexivo.
Políticos de todos los partidos manifestándose en la
puerta del Congreso tras el asesinato de un niño
 Es necesario que los políticos, en vez de tantas fotografías, afronten de verdad la elaboración de una Ley de Medidas de Protección Integral frente a la violencia sobre la infancia. Algo que viene anunciándose desde hace años, una de las pocas cosas en las que muestran de acuerdo todos los partidos y que solo recuerdan después de cada caso de asesinato o muerte violenta de un niño, para después volver a su guirigay de siempre. 
No quiero olvidar a todos los niños que han sido asesinados antes de Gabriel, pues a ellos también deseo ofrecerles un pequeño homenaje en esta entrada, no nos remontaremos a la fecha en que se tiene registradas las muertes de niños por violencia, pues son casi 100 los que en ella se recogen y algunos más que no llegan a figurar en esos fríos números de una estadística. Citamos a algunos de los que murieron en 2017 en España, a manos de sus progenitores o personas cercanas a ellos: Aramis, 18 meses, en Madrid; Daniel, y Paula, de ocho y cinco años, en Campo de Criptaza(Ciudad Real); Markel Malik, 11 años, en Alcobendas (Madrid); Javier, 11 años, en La Coruña; Emmanuel, 8 meses, en Arcos de la Frontera; Sharita, 15 meses, en Barcelona; y Maia, dos años en Alzira (Valencia); Naiara, 8 años, Sabiñánigo (Huesca)Alicia 18 meses en Llucmajor(Baleares).....
La violencia contra la infancia no tiene sexo,es ejercida tanto por hombres como por mujeres.Y después de cada asesinato todo queda en manifestaciones silenciosas, días de luto decretados por los políticos de turno con su bla bla bla grandilocuente, pero nadie hace nada por acabar con esa lacra.
Que todos ellos descansen en paz allá donde ya nada ni nadie puede hacerles daño. Nuestro recuerdo para todos ellos.
María T. Velasco

miércoles, 21 de febrero de 2018

LA HIPOCRESÍA DE UNA CONMEMORACIÓN

Francis Bacon, en su obra Of Wisdom for a Man’s Self. Essays,escribía refiriéndose a la hipocresía:
“Es la sabiduría del cocodrilo, que llora mientras devora a sus víctimas”
Mientras que Thomas Fuller, en The Holy and Profane State,dejó escrito:
"Un hipócrita es a la vez arquero y tirador,porque en todo cuanto hace mira la propia exaltación y la propia ventaja”

 Una composición con la valla del campo de concentración nazi
de Auschwitz-Bikernau sobre un grupo de
gazatíes esperando poder salir de Gaza 
Cada año cuando se acerca el 27 de enero, todos los medios de comunicación y las redes sociales se hacen eco de una conmemoración que muchos dicen que además de recordar a sus víctimas debe servir para que la historia no se repita. Me refiero a la celebración del “Día Internacional de Conmemoración del Holocausto”. Grandes proclamas y lemas lo acompañan en todos los países y en la UNESCO, basta recordar algunas de ellas: “Educar para un futuro mejor”; “Luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos”… 
¡HIPÓCRESÍA!
La de esos países que han de volver la vista atrás para recordar esa situación, y miran hacia otro lado cuando cada día, en la actualidad, se vive aquella misma situación de genocidio en la Franja de Gaza, convertida en una campo de concentración desde el año 2006.
Genocidio, campos de concentración, términos que, tal vez por su uso continuado, se han convertido en tópicos. Por lo que es conveniente repasar esos conceptos. Un campo de concentración, según su definición, es aquel lugar donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, privándoles de su libertad y sometidos a todos tipos de controles. Y eso es Gaza desde aquel año 2006 en que Israel ejerce un bloqueo absoluto sobre este territorio de unos 385 kilómetros cuadrados en el que se hacinan más de dos millones de seres humanos de los cuales casi el 45 % son menores de 14 años. 
Si bien es cierto que la ayuda internacional para los refugiados del 48 ha venido llegando con regularidad, no es menos cierto que desde aquel año 2006 lo único que ha conocido Gaza ha sido una destrucción sistemática de su territorio hasta convertirlo en un erial donde no se ha invertido nada en infraestructuras o industria.
Aquella tierra que en la antigüedad y hasta bien entrado el siglo XX, llegó a ser descrita como un vergel  donde florecían frutales, olivos, vides y se cultivaban hermosos campos de verduras y plantaciones de sandías, muy apreciadas en Jerusalén donde se llevaban desde los distintos campos de cultivo de Gaza, y grandes campos de cebada que era exportada a otros países para elaboración de cerveza. En el año 1300 d.C. el geógrafo sirio al-Dimashqi, describió Gaza como un territorio “tan rico en árboles que parece una tela de brocado sobre la tierra”; ha padecido la destrucción de todo el arbolado, la contaminación de sus aguas,… convirtiéndola en una cárcel al aire libre o, lo que es lo mismo, en un campo de concentración donde sus habitantes son privados de libertad para entrar o salir debido al cierre, casi permanente, de sus pasos fronterizos y en personas dependientes de sus carceleros en todos los sentidos, desde la alimentación a medicamentos. 
Cuando realmente Gaza tenía y tiene recursos propios: tierras fértiles, sino hubiesen sido envenenadas con aguas contaminadas; yacimientos de gas que no permiten que sean explotados, para ser un lugar próspero con un buen puerto marítimo que, como en la antigüedad permitiera los contactos comerciales con Europa y otras partes del mundo; con un  aeropuerto, que llegó a tener pero que fue destruido por sus carceleros, que la mantenía comunicada con el resto del mundo. Mas Israel con la aquiescencia del mundo occidental, y los intereses económicos de los países árabes, e incluso los líderes palestinos han posibilitado que Gaza se convierta en ese lugar inhabitable que se señala en algunos informes de organismos internacionales sólo con el objetivo de que los gazatíes terminen abandonándola o permitan su traslado a otros lugares. Hoy se habla del Sinaí.
Raphael Lemkin
Genocidio, esa palabra que crea en la mente de quien la escucha o lee imágenes de muerte generalizada, pero genocidio es algo más que eso. Es un término que utilizó por primera vez el jurista polaco de familia judía Raphael Lemkin, que en su libro “El poder del Eje en la Europa ocupada” lo definía como:
“La puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento.”
Lemkin, un hombre con una sensibilidad especial y que durante toda su vida luchó por conseguir que el genocidio fuera reconocido y recogido en las leyes internacionales. En 1939 logró huir a Estados Unidos, mas no pudieron hacerlo sus padres que fueron asesinados en el campo de Auschwitz. Aquello le llevó a iniciar una campaña de denuncia contra las atrocidades nazis. Ya en 1933 elaboró un documento para una ponencia en la Conferencia de Unificación del Derecho Penal, que se celebró en Madrid aquel mismo año, pero el ministerio polaco de asuntos exteriores no le concedió el visado de salida. De aquel documento destacamos esta frase:
“Cuando una nación es destruida, no es la carga de un barco lo que es destruido, sino una parte sustancial de la humanidad, con una herencia espiritual que toda la humanidad comparte” 
Tras ser apartado de su puesto en la Universidad de Yale, en los años cincuenta, muríó en la pobreza en Nueva York en 1959 de un infarto. Pero había visto conseguido su objetivo de que el genocidio fuera reconocido como delito perseguible por el derecho internacional. La resolución 260 de la Asamblea General de la ONU del 9 de diciembre de 1948, aprobaba la “Convención para la prevención y la sanción del crimen de genocidio”, que entraría entraría en vigor el 12 de enero de 1951.
En su artículo II dice:
En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados continuación, cometidos con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:
[...]
b) Atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo. 

c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial.
[...]
En su artículo VI recoge quienes son culpables del delito de genocidio: La asociación para cometer genocidio; la instigación directa y pública a cometer genocidio; la tentativa de genocidio; la complicidad del genocidio…
¿Alguien es capaz de negar que lo que está sucediendo en Gaza no es un genocidio? Todas esas naciones que miran hacia otro lado ante la situación de Gaza y que recuerdan cada año el Holcausto judío. ¿Cuál es la diferencia? Que aquel genocidio ocurrió hace setenta años y el de Gaza está sucediendo cada día en la actualidad, con la complicidad manifiesta del mundo occidental.

Eduardo Galeano
Eduardo Galeano, escritor y periodista, en una carta abierta escrita en 2014 decía:
Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza?

No sólo judios fueron victimas del terror
nazi de los campos de concentración.
Rendimos aquí nuestro pequeño y humilde homenaje a su memoria

No se puede negar que los campos de concentración nazis fueron un horror, donde murieron miles de seres humanos, pero no todos judíos, pues en aquellos centros de exterminio también había gitanos, homosexuales, discapacitados y prisioneros políticos, por lo que el Holocausto no se debería celebrar sin recordar también a todas las demás víctimas.
Mención aparte merecen los campos de concentración especiales para mujeres, donde de nuevo encontramos a todo tipo de prisioneras. Campos de concentración cuya existencia ha sido silenciada durante muchos años, y en los que las mujeres eran sometidas a todo tipo de vejaciones, desde experimentos médicos, pasando por trabajos forzados, hasta obligadas a prostituirse para satisfacción de los soldados alemanes que habían de pagar por utilizar sus servicios y cuyo dinero iba a manos de los oficiales del campo. 
 
En la parte superior fotograma de la película
"La Lista de Schlinder".
Debajo, soldando iraelí emulando aquella
escena en Gaza
Y al hablar de horror, de asesinatos a sangre fría mi mente recuerda la escena de la película “La lista de Schlinder”, de Steven Spielberg, cuando uno de los guardianes del campo de concentración desde la ventana de su despacho se dedica a disparar, con su rifle de mira telescópica, sobre los internos como si de una caza de animales se tratara. Esa escena se repite diariamente en Gaza cuando los soldados israelís, desde sus torres de control y vigilancia, se dedican a la caza de los campesinos gazatíes que tratan de trabajar en las pocas tierras de su propiedad que aún son cultivables. 
Tragedia de Gaza ¡Huir o morir!
El destino de los gazatíes
Me llenan de estupor esas imágenes con que la propaganda sionista inunda las redes en la que aparecen centros comerciales, tiendas con sus estanterías repletas de alimentos. … para dar la imagen de que en Gaza no falta nada y se vive perfectamente.
Mientras el gallo vigila el corral
los otros gallos pelean por las ayudas
¿Acaso esos seres humanos que la habitan sólo necesitan alimentarse como si fueran animales en un corral? ¿Dónde están todos los demás derechos que les son reconocidos por las leyes internacionales?
Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial brilla cada año cuando llega el 27 de enero recordando un horror que se cometió hace setenta años, pero que al tratar de ese nuevo horror que se vive diariamente en Gaza se vuelve la vista hacia otro lado mostrando indiferencia, o se les llena la boca de discursos vacíos, declaraciones altisonantes o proyectos nunca realizados, y siempre unas escusas banales sobre acciones terroristas realizadas de forma individualizada, como otras muchas que se vienen sufriendo en el resto del mundo. Ante la tragedia de Gaza, los países musulmanes se lavan las manos e incluso llegan a vender el futuro de los gazatíes como si ellos fuesen sus propietarios. Europa, mientras, derrama alguna que otra lágrima de cocodrilo ante esta tragedia diaria, esa Europa que, al parecer pretende pagar las persecuciones judías realizadas desde la Edad Media en todas las naciones cobrándosela a los palestinos de Gaza, lo que convierte su sangre y sufrimientos en moneda de cambio para pagar la cuenta contraída por Europa.

Ante la tragedia de Gaza, sobra hipocresía y faltan soluciones reales.
Los sionistas han demostrado que son el colectivo menos ético de la historia de los judíos con la resurrección de los guetos europeos.
María T. Velasco

sábado, 27 de enero de 2018

JERUSALÉN: HISTORIA, MITO Y REALIDAD


Jerusalén, deseada, proclamada como "ciudad santa" por las tres religiones monoteístas: judíos, cristianos y musulmanes. Tres religiones que comparten un mismo origen; la Biblia, un relato épico y teológico redactado a lo largo de muchos años, y por autores distintos, en la tierra de Canaán y algunas de sus partes basado en mitos de otras culturas.
Canaán, Jerusalén... de su historia, reescrita a partir de datos y referencias de otros imperios y de los descubrimientos -arqueológicos de los años 70-80 del siglo pasado y no sólo de lo reflejado en la Biblia.
De los mitos y leyendas creados en torno a la historia de los hebreos y de la ciudad de Jerusalén.
De su realidad y de las mentiras creadas, por unos y otros, para adjudicarse su propiedad.
¿Palestina musulmana? ¿Eretz Israel (Tierra de Israel)? ¿Quién tiene derecho a arrogarse la propiedad de un territorio basándose sólo en ideas religiosas?

De todo ello hablaremos en este post que publicaremos próximamente...

viernes, 10 de noviembre de 2017

GRASS - GALEANO. GALEANO, GRASS


Sus plumas quedan para siempre reposando en el escritorio de la fugacidad de la vida, mas sus palabras permanecerán vivas en el pensamiento de la eternidad.
“Las personas siempre han contado cuentos. Mucho antes de que la humanidad aprendiera a leer y escribir, todo el mundo escuchaba cuentos. Y había narradores que los contaban mejor que otros, es decir, que la gente les creía más sus mentiras.” (Günter Grass)
“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.” (Eduardo Galeano)


miércoles, 8 de noviembre de 2017

DOS POETAS, UN PENSAMIENTO Y UN POEMA


“Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir” Thomas Campbell
 ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado

domingo, 22 de octubre de 2017

SEMBRANDO ESPERANZA EN LA REALIDAD

En ocasiones te encuentras, dentro de este mundo donde impera el egoísmo, la hipocresía, las palabras vanas…, personas que son ejemplo de vida. En algunos casos, como es el del padre Pedro Opeka, su ejemplo se desenvuelve dentro de unas creencias religiosas, en concreto como católico, lo que debería hacer reflexionar a todos esos “predicadores”, de cualquier religión, que desde sus “púlpitos” pretenden ganar adeptos a sus creencias pero sólo con palabras, en la mayoría de las ocasiones sus obras no están en consonancia con ellas, pues es más “fácil predicar que dar trigo”. Pero ese “dar” también hay que puntualizar la manera en que se ha de hacer. Como dice el padre Pedro Opeka: "El trabajo dignifica. El asistencialismo vacío termina hundiendo más a la gente... Tenemos que trabajar. Hay que combatir el asistencialismo hasta en la propia familia. Porque si no, no dejamos crecer a los hijos y los acostumbramos a recibir todo de los padres. Asistir a alguien sin ninguna exigencia es matarle su espíritu de iniciativa".
Padres de Pedro Opeka 
Nacido en la ciudad de San Martín, al norte de Buenos Aires, el día 29 de junio de 1948, sus padres, Luis Opeka y María Marolt, eran inmigrantes eslovenos. Su padre era albañil, oficio que Pedro aprendió en su niñez y que, años más tarde, esos conocimientos le serían tan útiles en su trabajo de misión.
Tras sus estudios de bachillerato, a los 18 años, ingresó en en el seminario de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paul. En 1968 estudió filosofía en Eslovenia y teología en Francia, permaneciendo dos años como misionero de los padres paulista en Madagascar. En septiembre de 1975 fue ordenado sacerdote y en 1976 volvió a Madagascar donde reside desde entonces.
 
 Vista parcial de la ciudad de Antananarivo
A partir de 1989 se hizo cargo del seminario de la congregación en Antannarivo, capital de Madagascar. Y es a partir de ese momento cuando comienza su verdadera “aventura”.
Quedó tan impresionado por la situación de pobreza e indigencia en la que vivían los residentes en los suburbios, sobre todo en los basureros donde las personas vivían en casas construidas con cartones y los niños se disputaban la comida con los animales que allí acudían. Su salud quebrantada por el paludismo no fue ninguna traba para que él quisiera conocer directamente la situación de aquellas personas de los basureros.
De esa forma, un día se trasladó a las colinas de Ambohimahitsy, donde estaban ubicados los basureros de la ciudad, y sus ojos pudieron contemplar la realidad en la que se desenvolvía la vida de aquellas personas, entre violencia, el consumo de drogas, el alcoholismo y la prostitución.
“Si están dispuestos a trabajar, yo los voy a ayudar”
Uno de aquellos hombres le hizo pasar a una casucha de cartón de apenas un metro veinte de altura. Fue allí donde, por primera vez, les habló a un grupo de ellos y les dijo: “Si están dispuestos a trabajar, yo los voy a ayudar”. Comenzaba, así, a poner en práctica la filosofía que desde entonces marca su misión basada en el trabajo y la educación. Aunque fue recibido con cierto recelo, sobre todo por parte de los niños por el hecho de ser blanco, pronto supo ganarse su confianza jugando al fútbol con ellos, era la gran pasión de aquellos niños.
Pronto puso en marcha algunas ideas que tenía para que aquellos seres fueran capaces de ganarse el sustento con su propio esfuerzo. De esa manera puso en marcha una cantera en una montaña de granito de donde extraían piedras, adoquines y grava que luego vendían para la construcción. Al mismo tiempo aprovechó el vertedero para crear una empresa de venta de abono natural.
Con la colaboración de un grupo de jóvenes que él conocía de su época de destino en la parroquia al sur de la isla, puso en marcha la asociación Humanitaria Akamasoa (que en lengua malgache significa “Los buenos amigos”). Tras conseguir la cesión de unas tierras a sesenta kilómetros de la capital, y contando con la ayuda de la Fondation France-Libertes para la adquisición de herramientas, materiales, alimentos y semillas un grupo de aquellos seres que vivían en las colinas fueron trasladados a aquellas tierras, donde iniciarían una nueva vida basada en su trabajo y su esfuerzo, y construyeron el primer pueblo al que llamaron “Don del Creador”. Los demás iniciaron la construcción de un segundo pueblo levantando casas dignas con los materiales que extraían de la cantera. A ese pueblo llamaron Manantenasoa (Lugar de esperanza).

Ciudad de Akamasoa
Comenzaba así una obra que dio origen a la ciudad de Akamasoa que en 2015 contaba con 17 barrios que acogían a unas 25 000 personas, el 60% menores de 15 años. Cuenta con los servicios necesarios para atender a la formación y educación de los niños, con cinco guarderías, cuatro escuelas, un liceo para mayores y cuatro bibliotecas.
Las ayudas facilitadas son siempre con la contraprestación de trabajos que los lugareños realizan en la explotación de la cantera, actividades artesanales y de bordado, al centro de abono orgánico creado junto al vertedero, donde además separan y clasifican la basura, tareas agrícolas y tareas de construcción.
Pero si todo eso es importante lo que quiero destacar es la filosofía de vida del padre Pedro Opeka que queda reflejada en algunas de sus frases:
“Nos faltan lideres verdaderos y carismáticos, que digan la verdad y que ellos la apliquen a sí mismos y luego a los demás. Muchos han llegado al poder con alianzas increíbles y sin tener carisma para dirigir al pueblo. Otros tenían carisma para entusiasmar al pueblo pero no eran honestos ni visionarios. Otros eran patriotas pero con palabras y no con hechos.”

“El dinero sobra en el mundo, el asunto es que no se utiliza bien. Por esa razón cada vez hay más pobres los que habitan el planeta. Pese al desarrollo económico, la pobreza no disminuye y es el gran fracaso de la humanidad. Cuando los recursos sociales los maneja el estado, no llegan a donde deben llegar, van a parar a otro lado, generalmente a los bolsillos de los políticos. Sobre todo en los países subdesarrollados”.

“La caridad es una palabra que ha ido perdiendo su significado en el curso de los últimos 50 años. Es que la pusieron en boca de todos y la gastaron. La usaron para decir muchas cosas, pero no para actuar. La fueron vaciando de contenido, convirtiéndola en una palabra que representa promesas un trasladarlas a la acción cotidiana. Se convirtió en excusa, más que en un compromiso con los hermanos más necesitados, Te vamos a dar algo para que no te mueras, para que puedas sobrevivir”.

“Los gobiernos que fomentan el asistencialismo están fomentando la delincuencia y la exclusión y están profundizando el problema. Y si no se atacan en serio las causas de la pobreza es para seguir aprovechándose de ellos, utilizándolos...Junto con la pobreza económica se viene abajo la autoestima y la moral. La familia explota y ya no hay un núcleo donde formar a la persona. Cada uno tiene que rebuscársela, salir a robar porque cada noche tienen que traer algo como sea, o no volver.”

“La concepción de ayuda que tiene mucha gente es errónea, porque muchos quieren ayudar para sentirse feliz. Quieren sentir la alegría de dar, quieren sentir la alegría de que alguien le está agradeciendo. Quieren sentir la satisfacción de sentirse alguien. Que dando soy alguien. Entonces el otro depende de mí. Hay mucha gente que está contenta de que los otros dependan de ellos y quieren mantener esa gente dependiendo de ellos. Esa no es la verdadera ayuda.”
Si a esas reflexiones unimos la que abre esta entrada, queda muy claro la filosofía que él ha introducido entre aquellos nativos que estaban abocados a la miseria y desamparo de la sociedad. Muchos de esos que predican desde sus púlpitos, muchos de los políticos que gobiernan las naciones deberían aprender de su ejemplo. 
Y a ti que puedes estar interesado en conocer más en profundidad la vida de Pedro Opeka, recomiendo la lectura de este libro: “Un viaje a la esperanza” de Jesús María Silveyra.

Sembrando esperanza en la realidad
María Velasco